Sistema de Navegación en Argentina: una oportunidad histórica para nuestra soberanía.

El próximo 30 de abril culmina la concesión por el dragado y balizamiento del Sistema de Navegación Troncal de la Hidrovía, el canal fluvial por el que se exporta el 80% de la producción nacional. Es un tema de gran relevancia estratégica para la Argentina donde los y las ciudadanas debemos sentar postura entendiendo que es un crucial para nuestra soberanía y federalismo en el Siglo XXI.

La discusión por el Sistema de Navegación Troncal tiene más de 175 años. Es el mismo conflicto que se llevó adelante en la contienda de la Vuelta de Obligado. En pos de la soberanía nacional, aquellos compatriotas tenían que evitar la pretensión extranjera de querer colonizar, explotar y quedarse con nuestros recursos fluviales, con nuestros recursos portuarios y principalmente con nuestros recursos naturales, con los alimentos y nuestra producción. Aquella contienda, si bien fue heroica y épica, se perdió. Justamente por eso, cerca de 200 años después, continuamos planteando que este es el momento y la oportunidad de recuperar estos puntos estratégicos para nuestro comercio exterior e interior de alimentos que requiere de una logística e integración nacional capaz de aprovechar al máximo nuestros puertos, nuestras vías fluviales y marítimas.

Difícilmente tengamos otra oportunidad como esta. A pesar de las dificultades, se ha logrado instalar el tema en la agenda tal como sucedió con el desarrollo del Consejo Federal de Hidrovías, convocado por el Gobierno Nacional y en el que participan dirigentes políticos involucrados en el Sistema de Navegación Troncal, que conocen los territorios y el peso que tiene este canal para la soberanía y la economía nacional.

Para dar cuenta de la relevancia de la Hidrovía Paraná- Paraguay, vale repasar algunas cifras: representa una facturación anual promedio de USD 190.000.000 y por ella se canalizan 100 millones de toneladas, 750.000 vehículos y 320.000 pasajeros. Por esta vía circula nuestra producción agrícola y automotriz. Más aún, el Ministerio de Transporte de la Nación destaca que a la Hidrovía ingresa el 60% del comercio exterior anual, unos 4.400 buques oceánicos de los cuales la mitad está compuesta por graneleros que transportan 100 millones de toneladas. Esto representa más de 24 millones de operaciones de cabotaje, que según cifras de la Subsecretaría de Vías Navegables, es el equivalente a 70.000 millones de dólares. El 85% de nuestra exportación y el 90% de la carga contenerizada transita esta Hidrovía en la que también opera más del 60% del valor del comercio exterior.

Otro dato trascendental es que en un país que produce alimentos, no lo hacemos para el consumo humano -teniendo una pobreza que alcanza el 42%- sino que lo exportamos, quienes además de explotar nuestra tierra, también han colonizado nuestro puerto y nuestras vías navegables para sacar la producción de ese agro negocio y llevarlo al exterior generando la mayor rentabilidad posible de esos fondos de inversión. Es por eso que resulta central dar vuelta esta matriz si verdaderamente queremos resolver los problemas de pobreza, de desintegración y de desarraigo.

En línea con este desafío, la construcción del canal Magdalena también resulta indispensable para revertir esta situación ya que constituye la opción de transporte más relevante de nuestra producción agrícola, tanto de graneles sólidos como líquidos. La falta de trabajos sobre el canal de Punta Indio refuerza la posición del puerto de Montevideo en el que, para un buque argentino que necesita navegar por la Provincia de Buenos Aires debe demorarse en un puerto extranjero generando altos costos de servicios tales como combustibles, agua potable, asistencia sanitaria, inspecciones de cargamento, servicios de aduana, entre otros. Estas cifras pueden alcanzar los 150 millones de dólares anuales por el valor de las prestaciones representando, además el 43% del total de navegación. Solo la zona del cruce de Punta Indio es responsable del 65% de todos los retrasos del sistema.

La necesidad de contar con definiciones estratégicas para este canal resulta crucial en el desarrollo de su obra que, definitivamente, mejoraría la competitividad internacional de los productos argentinos con menos costos y con sostenibilidad ambiental.

Un punto central a incorporarse en el corto plazo, es no sólo la realización de una licitación por tramos donde el Estado pueda tener una participación, sino la inclusión del acceso a los puertos en cada una de las Provincias para que no sean ellas quienes deban afrontar el costo del dragado desde sus puertos hasta el Sistema Troncal de Navegación. Debe ser compromiso del Estado Nacional y de la adjudicataria el ocuparse también de garantizar ese acceso desde el sistema troncal a los puertos.

En este escenario, presentamos un proyecto de ley en el Senado de la Provincia de Buenos Aires que busca crear una Agencia de Promoción y Desarrollo del Sistema de Navegación Bonaerense, para potenciar la actividad productiva, así como una Comisión Bicameral orientada al desarrollo del Sistema de Navegación, donde se hará un seguimiento y control del proceso de licitación de la Hidrovía. Es imprescindible, para el territorio provincial, contar con el máximo aprovechamiento de las operaciones de transporte fluvial y marítimo tanto en la actividad portuaria como en las distintas vías navegables, integrándose a la logística ferroviaria y terrestre. Es momento de construir verdaderamente un modelo federal, un modelo de arraigo donde los territorios tengan relevancia participando activamente del Consejo Federal de Hidrovía. Es momento de asumir el rol que tenemos como ciudadanos y ciudadanas activas para empujar hacia una Argentina verdaderamente comprometida con el aprovechamiento de nuestros recursos que hasta ahora y desde hace 175 años continúan extranjerizados.

Estamos frente a una gran oportunidad en las puertas del  Siglo XXI para, al final, poder aprovechar nuestras cuencas fluviales y marítimas en favor nuestro y así consolidar nuestra soberanía nacional. Es la hora para modernizar las tecnologías y  adaptarlas a los tiempos actuales, integrando a los municipios, recuperando nuestra tradición en materia portuaria, con la creación y explotación de astilleros, el despliegue de la marina mercante; facilitando el transporte litoral argentino, agregando valor en origen, consolidando mecanismos de control estatal para evitar contrabando, evasión y lavado. En definitiva, la apuesta es darle el volúmen a las demandas mundiales e internas que implican para dos grandes ejes productivos nacionales como los alimentos y la energía, en clave Federal y promoviendo el Arraigo garantizando el acceso pleno a derechos y crecimiento a cada comunidad de la Patria.

Hoy tenemos que tomar decisiones respecto a uno de los ejes centrales estratégicos del desarrollo de la Argentina, qué es el aprovechamiento de nuestras vías navegables, la soberanía y la participación del Estado en esta materia, si es que queremos cambiar la manera en que desarrollamos la Argentina en cada uno de los aspectos que hoy forman parte de las principales preocupaciones. Lo que no podemos aceptar, de ninguna manera, es que el Estado vuelva a quedarse afuera, mirando cómo sectores de nuestros aliados privados e internacionales continúan explotando nuestros recursos.